viernes, 31 de octubre de 2014

Ø  Diversidad Culturas en Jalisco: es uno de los treinta y un estados que conforman junto con Distrito Federal, las treinta y dos entidades federativas de México.

Se encuentra situado en la zona occidental del país. Colinda con el Estado de Nayarit hacia el noroeste; Zacatecas y Aguascalientes hacia el norte; Guanajuato y San Luis Potosí hacia el este y Colima y Michoacán hacia el sur. Hacia el poniente, Jalisco tiene una importante franja costera en el océano Pacífico.

Jalisco es la cuarta entidad federativa más poblada de México y uno de los Estados más desarrollados en el país en cuanto a actividades económicas, comerciales y culturales. En ciertas partes de la capital y de algunos municipios el nivel de vida es comparable a países como España e Italia, pero al igual que en el resto de México no es representativo de todos los municipios. Su capital es Guadalajara, cuya zona metropolitana está compuesta por los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco, El Salto, Ixtlahuacán de los Membrillos y Juanacatlán, haciendo de ésta la segunda aglomeración urbana más grande de México después de la capital. Es la tierra de los charros, jaripeos, palenques,
mariachi, tequila y muchas de las tradiciones que en el mundo se asocian con lo auténticamente mexicano.

El clima en el Estado de Jalisco va de cálido subhúmedo a semiseco templado, destacando el semicálido subhúmedo con lluvias en verano.

Además se encuentra la Base Aérea Militar No. Zapopan, Colegio del Aire, donde se entrena a los futuros pilotos, controladores aéreos, etc. de la Fuerza Aérea Mexicana.
Ø   los huicholes: que en español se conoce como huichol o lengua huichol), que pertenece a la familia de lenguas uto-aztecas. El etnónimo huichol proviene de la adaptación al idioma náhuatl del autónimo wixarika, debido a que en idioma huichol la a puede llegar a oirse como o; r y l son alófonos y la pronunciación de x que era sibilante fue interpretada como africada tz entre los siglos XVII y XVIII (época en que pudo ocurrir el préstamo de la palabra), más la pérdida de la sílaba -ka, dio como resultado huitzol en náhuatl y su castellanización huichol.

Los wixáricas hablan una lengua del grupo corachol que está cercanamente emparentado con el grupo nahua (aztecoide). Además han recibido influencias mesoamericanas, lo cual se refleja en que el huichol tiene rasgos típicos del área lingüística mesoamericana.
Se en cuntran: en La región wixárika se encuentra en el espinazo de la sierra Madre Occidental o sierra Wixarika, en el estado de Jalisco. Dividida en cinco grandes comunidades, cada una de las cuales es autónoma, tiene sus propias autoridades civiles y religiosas. La autoridad civil es encabezada por un gobernador llamado totohuani y se renueva anualmente. Los maraakates o maraakames -cantadores o sacerdotes- tienen como misión conservar y mantener Vivas la tradición.
Historia Los wixaritari (hablando también de los huicholes en forma plural) llegaron a la región de la barranca de Bolaños después de que llegaran los tepe canos o tepehuanos. Los antropólogos e historiadores no están de acuerdo de cuando llegó esta etnia a la región, pero los mismos wixárika reconocen en sus leyendas que, cuando llegaron a sus tierras actuales, ya había otra etnia que las habitaba. La historia oral de los tepehuanos afirma que algunas poblaciones actualmente habitadas por wixárika, como por ejemplo Santa Catarina, fueron tepehuanas en el pasado.2 Además, no existen relatos en la historia oral ni de los tepehuanos ni de los wixárika de alguna conquista o dominación de los wixárika por parte de los tepehuanos.

La actividad central en la religión tradicional de los wixaritari es la recolección y consumo ritual del peyote (un cactus alucinógeno) en el lugar que ellos llaman wirikuta, que se ubica en la región de Real de Catorce en el estado de San Luis Potosí. El peyote no crece en la región de los wixaritari, pero es abundante en San Luis Potosí, territorio que fue dominio central de los guachi chiles antes de la llegada de los españoles. A los guachichiles se les reconocía como una etnia fieramente defensiva de su territorio.3 Que los guachichiles hubieran dejado pasar por su territorio a guerreros a cazar sin perturbarlos indica que los reconocían como parte de su misma etnia. Esto lo confirma la historia oral de los wixárika,4 así como la similitud entre el idioma de los wixárika que tiene más similitud con la lengua de los guachichiles (ya extinta) que con la de los caras, sus vecinos actuales.5

Documentos históricos indican que para el siglo XVI, los wixárika ya habían llegado a la región del norte de Jalisco. En los relatos de Alonso Ponce, que datan del año 1587, indica que en la provincia de Te peque, habitaba una etnia que solía unirse con los guachi chiles para llevar a cabo incursiones a los asentamientos y caravanas españolas.6 Los españoles que exploraron la región que llegó a ser Jerez relatan que se encontraron con bandas de guachi chiles en la región que habían desalojado a los zacatecas que habían vivido ahí.7 A través de esta evidencia histórica es posible postular que los wixárika llegaron a la región de la barranca de Bolaños aproximadamente al mismo tiempo que los españoles. La llegada de los españoles a tierras de los guachi chiles en Zacatecas y San Luis Potosí había traído epidemia entre las comunidades indígenas cuyos integrantes no tenían resistencia a las enfermedades de Europa. Además, aquellos indígenas que no morían de las epidemias sufrían a causa de las encomiendas y concentraciones que llevaban a cabo los españoles para trabajar las minas recién descubiertas. Estas experiencias también quedan documentadas en la historia oral de los wixaritari.8

Llegaron los wixárikas a la región de la barranca de Bolaños como refugiados y se asentaron entre los pueblos de los tepehuanes. Es probable que se mezclaran los pueblos, ya que es evidente que estas dos etnias compartían muchas tradiciones, rituales (tal como el del uso de chimales, o palos de oración, y el uso de peyote en sus ceremonias) y hasta solían unirse bajo un solo líder para defenderse de las incursiones españolas y para montar rebeliones contra el gobierno colonial español. Queda documentada una rebelión montada entre las dos etnias en El Teúl en 15929 y otra en Nostic en 1702.